No existe una norma internacional vinculante para la elaboración y aplicación de un reglamento técnico. Los reglamentos técnicos se elaboran de acuerdo con los usos y costumbres de los países o de acuerdo con las prescripciones estatales relativas a la legislación nacional.
En las dos últimas décadas ha surgido un tipo de enfoque de bloques de construcción para los reglamentos técnicos que ayuda enormemente a comprender los distintos enfoques practicados por los países en relación con el contenido de los reglamentos técnicos. Las pruebas anecdóticas sugieren que, si alguno de los bloques de construcción no se contempla adecuadamente en el reglamento técnico, éste puede resultar ineficaz.
Es una buena práctica internacional que un país establezca su marco de reglamentación técnica a través de un instrumento legislativo adecuado. Esto es necesario porque el marco de reglamentación técnica debe ser aplicado por todas las autoridades reguladoras a nivel nacional, provincial o local. Dicho marco es la manera más eficaz de garantizar el cumplimiento de las obligaciones del país por parte de todas las autoridades reguladoras en relación con el Acuerdo OTC de la OMC o acuerdos regionales similares.
Un reglamento técnico se inicia a través de una intención (por ejemplo, contenida en una declaración política) del gobierno para hacer frente a un fallo específico del mercado y garantizar un objetivo legítimo. Antes de elaborar un reglamento técnico, debe realizarse una evaluación del impacto de la reglamentación (EIR) para determinar la magnitud del problema, los costes y beneficios socioeconómicos y si existe en el país la infraestructura necesaria para aplicar el reglamento técnico.
Si la decisión es elaborar y aplicar un reglamento técnico, debe contener una descripción de lo siguiente: