A medida que la globalización de los mercados sigue su ritmo implacable y se ve condicionada por los avances tecnológicos, cada vez más gobiernos se replantean cuidadosamente la disposición general de su infraestructura nacional de calidad para mejorar sus resultados comerciales y el desarrollo del país.
Para acceder con éxito al mercado mundial y poder competir a nivel internacional, los productores de los países en desarrollo deben aportar pruebas verificables de que sus productos y servicios son seguros y cumplen los requisitos técnicos reglamentarios y las normas internacionales. Sólo entonces podrán exportarse estos productos a los mercados extranjeros.
La forma de rectificar esta situación pasa por la creación de una infraestructura eficiente que satisfaga las demandas y requisitos de la globalización y el sistema de comercio multilateral. El reto, por tanto, consiste en alcanzar tales objetivos en un marco de buena gobernanza que promueva la transparencia a la hora de instituir requisitos, elimine la discriminación de los productores y prohíba la introducción de prácticas innecesarias de seguridad o engañosas.
Muchos países han identificado la necesidad de rediseñar su sistema de infraestructuras de calidad no sólo para conectarse eficazmente con los regímenes comerciales internacionales, sino también para hacer frente a los retos económicos, medioambientales y sociales. Esto, a su vez, estimula el desarrollo industrial, la competitividad comercial, la innovación y el uso eficiente de los recursos, al tiempo que garantiza la seguridad alimentaria y protege la salud humana y el medio ambiente. Por lo tanto, hay un impulso correspondiente para crear un sistema de infraestructura de calidad más sólido, adaptable, rentable, fácil de usar y sostenible que proporcione acceso a la capacidad de normalización, metrología, acreditación, evaluación de la conformidad y vigilancia del mercado, junto con los programas de educación y promoción correspondientes.
Uno de los pilares básicos para garantizar la buena gobernanza de la infraestructura de calidad es la política de calidad. Las políticas de calidad son un medio para reformar, consolidar, perfeccionar y mantener una infraestructura de calidad eficaz y eficiente. La política de calidad suele considerarse, con razón, parte de una estrategia de desarrollo más amplia.
En colaboración con sus socios técnicos de la Red Internacional de Infraestructura de la Calidad (INetQI), ONUDI elaborado un conjunto de documentos orientativos para el desarrollo de políticas de calidad. Este conjunto de documentos tiene como objetivo apoyar a los profesionales de la infraestructura de la calidad y a los responsables políticos para diseñar y desarrollar sistemas de infraestructura de la calidad sólidos, holísticos y orientados a la demanda.
La Ley del Sistema Dominicano de la Calidad (SIDOCAL), se establece como requisito, que se debe aprobar la Política Nacional de Calidad y el plan Estratégico del CODOCA.